El cambio climático será potencialmente la mayor amenaza para la salud mundial de este siglo y afectará directamente al sector veterinario. En este punto, la ciencia es clara en que, para evitar un cambio climático catastrófico, se deben realizar reducciones rápidas en las emisiones de gases de efecto invernadero y alcanzar el nivel “cero neto” para mediados de siglo. Cabe recordar que la expresión "cero neto” significa recortar las emisiones de gases de efecto invernadero hasta dejarlas lo más cerca posible a las emisiones nulas.
Debido a lo anterior, la Asociación Veterinaria Británica (BVA, por sus siglas en inglés) ha publicado un informe, con la colaboración de Vet Sustain, sobre cómo abordar el cambio climático desde la Veterinaria. En este documento, incluyen consejos para realizar acciones a nivel individual, de equipo y comunitario, así como estudios de casos inspiradores y enlaces que brindan “inspiración e información para ayudar a todos a contribuir a nuestra visión de un sector veterinario descarbonizado”, recalcan desde la BVA.
El último Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) muestra que, si el aumento de la temperatura supera los 1,5 °C, se corre el riesgo de perder el control del clima para siempre. Las consecuencias, tanto para los humanos como para los animales, incluirían temperaturas alteradas, aumento del nivel del océano, destrucción del hábitat y mayor frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos extremos, así como amenazas inesperadas como epidemias, o incluso pandemias, incendios, inundaciones y sequías.
De igual forma, el aumento de calor también tiene un efecto fisiológico en humanos y animales, amplificando los problemas de salud existentes relacionados con el calor y una vulnerabilidad potencialmente creciente a enfermedades.
Asimismo, los efectos indirectos pueden incluir cambios en los patrones de enfermedades transmitidas por vectores y en la migración de la vida silvestre -aumentando los niveles de enfermedades parasitarias-, reducción de las tasas de crecimiento animal y productividad, disminución de la disponibilidad de alimentos para la vida silvestre, y patrones cambiantes de la producción mundial de alimentos y consumo, amenazando la seguridad alimentaria.
En este marco, el informe de la BVA, titulado Cero neto: El papel de los lugares de trabajo veterinarios en la lucha contra el cambio climático, está diseñado para motivar y empoderar a todos aquellos que trabajan en el ámbito veterinario para que tomen medidas serias que ayuden a descarbonizar el sector.
“Se describen las principales acciones que todos desempeñamos en la reducción de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, no solo a través de acciones directas en el lugar de trabajo, sino también influyendo en las industrias relacionadas, como la agricultura y el cuidado de mascotas”, se destaca.
“Los profesionales veterinarios, en su papel de defensores de la salud, el bienestar animal y la salud pública, tienen la responsabilidad de proteger la salud de los ecosistemas y exigir acciones para minimizar el cambio climático”, enfatizan desde la asociación veterinaria.
Por esta razón, han elaborado cuatro pasos que todos los profesionales veterinarios pueden seguir para prevenir y abordar las consecuencias asociadas con el cambio climático.
“Existe un papel claro que todas las personas, equipos y comunidades en los lugares de trabajo veterinarios, deben desempeñar para apoyar el objetivo de alcanzar el cero neto. Cada uno estará en un punto diferente de su camino y necesitará su propio plan específico, pero estos cuatro pasos funcionan bien como guía para cualquiera que desee tomar medidas significativas para reducir su huella de carbono”, explica el documento.
Todos los que trabajan en un entorno veterinario deben comprender el cambio climático y creer que sus acciones contribuirán a reducir las emisiones, como individuos, como miembros de un equipo y como parte de la comunidad en general, recuerdan desde la organización.
Para muchos, el compromiso será simplemente un objetivo personal. Sin embargo, en los lugares de trabajo, los compromisos claros de los líderes son particularmente importantes para incorporar los objetivos de sostenibilidad en la cultura de la empresa.
La estrategia y el propósito de la organización también deben revisarse para garantizar que se alineen con los compromisos de sostenibilidad, a fin de evitar que se generen conflictos al considerar presupuestos, partes interesadas y objetivos. Los compromisos pueden demostrarse a través de una política ambiental y estableciendo objetivos específicos.
Si se busca cumplir cualquier compromiso con la sostenibilidad, es necesario desarrollar un plan de acción realista para reducir y mitigar los impactos ambientales. Un punto de partida útil para las personas y los equipos es completar un cálculo de la huella de carbono, para identificar y cuantificar las emisiones que deben reducirse. Esto se puede calcular utilizando datos publicados o con la ayuda de una calculadora de carbono. Una vez calculada la huella, se puede utilizar para identificar posibles “puntos calientes” de emisiones, que luego se pueden utilizar para desarrollar un plan de acción personal o de equipo.
En cualquier lugar de trabajo, hay tres alcances de emisiones que deben considerarse en la huella de carbono y el plan de acción: emisiones producidas en el sitio (por ejemplo, calefacción a gas/petróleo, gases anestésicos, motores de combustión de vehículos propios y utilizados por la empresa); emisiones procedentes de energía comprada (normalmente, electricidad adquirida de la red); y todas las demás emisiones indirectas (tanto dentro de los límites operativos de su negocio, como el uso de productos y servicios, residuos, agua, viajes y suministros médicos, como las incorporadas en sus cadenas de suministro).
Una vez que se ha creado un plan, es necesario ejecutarlo y tomar acciones inmediatas para lograr esos objetivos. Cambiar a un proveedor de energía ecológica puede reducir significativamente la huella de carbono con muy poco esfuerzo, a la vez que permite ahorrar dinero. Asimismo, se puede realizar una auditoría de residuos para identificar los elementos que se desechan con más frecuencia y trabajar para reducir los residuos generados, siempre que sea posible, cambiando a opciones reutilizables. En cuanto a los gastos anestésicos, se debe evitar el óxido nitroso, que contribuye de manera importante a las emisiones de carbono en la práctica clínica.
También es importante evaluar continuamente el progreso y revisar el plan para garantizar que siga teniendo impacto y sea alcanzable. Cabe destacar que la compensación de carbono no es una alternativa a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Es importante monitorear y publicar actualizaciones, celebrar los logros, aprovechar todos los beneficios e inspirar a otros a hacer lo mismo. Esto podría ser tan simple como notificar al equipo sobre sus éxitos y desafíos, para que todos estén al tanto de las mejoras que se han realizado y los próximos pasos para una mayor reducción.
Las organizaciones también deberían considerar informar públicamente sobre sus avances para mejorar la transparencia y la confianza de las fuentes externas. En este sentido, es útil ser abierto sobre los aspectos en los que aún es necesario mejorar, pero también destacar con orgullo cualquier progreso realizado.
Asimismo, las organizaciones veterinarias también deberían aprovechar la publicación de sus avances como una oportunidad para debatir la sostenibilidad con los clientes y las partes interesadas, incluida la importancia de la atención sanitaria preventiva o la agricultura regenerativa. En la mayoría de las situaciones, es probable que las medidas para mejorar el bienestar animal reduzcan la necesidad de intervención veterinaria y las emisiones asociadas. Por ejemplo, evitar la sobrealimentación de los animales de compañía ayudará a mantener un peso adecuado, mejorando su salud y bienestar, y reduciendo la cantidad de alimentos que se deben producir. En el caso de los animales de producción, alentar a los agricultores a apoyar una agricultura sostenible y respetuosa con el bienestar puede reducir sus emisiones en la explotación, especialmente si se anima a los consumidores a comer menos y mejores productos animales.