Los ecosistemas de montaña son entornos únicos y complejos que se caracterizan por sus grandes altitudes, pendientes pronunciadas y variaciones climáticas significativas. Estas regiones, que cubren aproximadamente el 25 % de la superficie terrestre del mundo, albergan a casi mil millones de personas y desempeñan un papel esencial en la prestación de un conjunto de servicios ecosistémicos (SE) esenciales para los seres humanos. La diversidad del terreno y la altitud crean zonas climáticas distintas que pueden cambiar drásticamente también en distancias cortas, lo que sustenta una amplia gama de flora y fauna y convierte a las montañas en puntos críticos para la biodiversidad.
La actividad humana ha moldeado los entornos montañosos durante miles de años, convirtiendo los ecosistemas silvestres en sistemas agropastorales adaptados a las condiciones ambientales únicas de estas regiones. Las bajas temperaturas, las cortas temporadas de crecimiento, la exposición solar limitada, la topografía desafiante y el suelo orgánico pobre hacen que la mayoría de las prácticas agrícolas sean problemáticas o imposibles, lo que lleva al predominio de sistemas ganaderos extensivos.
Los pequeños rumiantes desempeñan un papel crucial en este contexto debido a su excepcional capacidad de adaptarse a entornos hostiles, lo que permite un uso productivo de áreas que de otro modo no serían aptas para el cultivo de cultivos. Sus menores necesidades de alimentación y capital, junto con su capacidad para utilizar una amplia gama de alimentos y tierras marginales, los convierten en una fuente de sustento adecuada para los pequeños agricultores y las comunidades rurales.
En estas regiones montañosas, caracterizadas por bosques, arbustos y praderas, las actividades pastorales bien gestionadas pueden servir como herramientas valiosas para la preservación estética y funcional del paisaje, la prevención de incendios y el mantenimiento de la biodiversidad de los pastizales. Estas actividades, que pueden denominarse servicios ecosistémicos, también contribuyen al bienestar económico de las comunidades de montaña al proporcionar alimentos de alta calidad.
A pesar de la importancia de los pequeños rumiantes en el apoyo a los servicios ecosistémicos de montaña, una comprensión detallada de su distribución, prácticas de gestión e impactos ecológicos sigue siendo fragmentaria.
Un estudio italiano ha investigado los servicios ecosistémicos asociados con la ganadería extensiva de ovejas y cabras en regiones montañosas utilizando metodologías avanzadas de minería de texto (TM) y análisis de temas (TA).
El resultado de la investigación fue un total de 135 artículos publicados entre 2009 y 2024. Un total de 28 países contribuyeron a la publicación de artículos. España encabezó el recuento con 24 documentos (17,8 %), seguida de Italia con 17 documentos (12,6 %) y China con 13 documentos (9,6 %). Estados Unidos y Portugal contribuyeron cada uno con nueve documentos (6,7 %). También contribuyeron Argentina, Austria, Dinamarca y Polonia, entre otros países.
Los autores también exploraron la tasa de cooperación internacional, que refleja la actividad de creación de redes entre investigadores centrados en los SE proporcionados por los pequeños rumiantes en las regiones montañosas. Este análisis reveló doce países, enumerados en orden de importancia: España; Italia; Estados Unidos; China; Alemania; Reino Unido; Portugal; Francia; Suiza; Noruega; Austria; y Dinamarca.
Por otro lado, el trabajo identificó ocho temas clave: conservación de los ecosistemas; efectos del pastoreo en la biodiversidad; sostenibilidad; impactos climáticos; participación de las personas; pastoreo y salud del suelo; trashumancia; y políticas relacionadas.
El tema 2 es el más destacado, con 20 publicaciones. Este tema, titulado “Efectos del pastoreo en la biodiversidad”, es también el más antiguo, ya que su primera publicación se remonta a 2009. Curiosamente, comentan que la mayor parte de la investigación en este ámbito procede de España. Le siguen de cerca los temas 3, 5 y 8, cada uno con 18 publicaciones.
Por otro lado, comentan que si bien el interés científico en el papel de la cría de pequeños rumiantes en la promoción de la sostenibilidad, “la conservación de la biodiversidad y los medios de vida rurales ha crecido significativamente en los últimos 15 años, aún persisten lagunas críticas”.
Los hallazgos clave revelan el papel fundamental de la cría de pequeños rumiantes en la promoción de la sostenibilidad, la conservación de la biodiversidad y el apoyo a los medios de vida rurales. Sin embargo, las lagunas en la literatura actual, como la evaluación insuficiente de los perjuicios a los ecosistemas y la falta de marcos estandarizados para evaluar e inventariar los servicios ecosistémicos, “subrayan la necesidad de realizar estudios más exhaustivos”.
Por ejemplo, consideran que se necesitan más investigaciones para comprender mejor el potencial de secuestro de carbono de los sistemas de pastoreo y optimizar las dietas del ganado para reducir las emisiones de metano. “Identificar razas de ganado resilientes capaces de adaptarse a condiciones ambientales extremas también es crucial para mitigar los impactos de la variabilidad climática en los sistemas agrícolas”, es igualmente remarcado por los autores.
En el ámbito socioeconómico, según los autores, evaluar la eficacia de los instrumentos de política y los incentivos financieros, es esencial para apoyar sistemas pastoriles sostenibles. Igualmente importante “es la evaluación de los servicios ecosistémicos en relación con territorios y contextos socioeconómicos específicos para garantizar mecanismos de compensación justos y eficaces”. Además, investigar el papel del patrimonio cultural en la configuración de las prácticas pastoriles “puede garantizar la preservación de los paisajes bioculturales y, al mismo tiempo, satisfacer las necesidades de desarrollo socioeconómico moderno”.
En resumen, “este estudio destaca las lagunas de conocimiento, incluida la investigación limitada sobre los servicios ecosistémicos y la necesidad de marcos estandarizados para evaluarlos”. Las investigaciones futuras, añaden, “deberían priorizar las tecnologías innovadoras, las prácticas de pastoreo específicas de cada región y la gobernanza participativa para mejorar la sostenibilidad de estos sistemas”.