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Validan la eficacia de dos métodos ecográficos para evaluar masas subcutáneas en perros

Validan la eficacia de dos métodos ecográficos para evaluar masas subcutáneas en perros

El uso de los métodos ecográficos en la evaluación de masas subcutáneas y lesiones nodulares puede ser una valiosa ayuda para diferenciar entre tumores benignos y malignos
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Puede ser una valiosa ayuda para diferenciar entre tumores benignos y malignos.

Las lesiones subcutáneas son comunes en animales de compañía y en la clínica diaria. La ecografía en modo B es la técnica de primera elección para investigar estas lesiones subcutáneas; sin embargo, no puede diferenciar entre lesiones benignas y malignas. El uso de métodos Doppler, Doppler color y Power Doppler puede aumentar la sensibilidad de la ecografía al identificar la vascularización de las masas. Además, la combinación de diferentes técnicas puede mejorar la especificidad de los resultados y, en cierta medida, predecir la malignidad de las masas.

 

El Doppler es una valiosa ayuda para esta investigación y es la técnica más común utilizada en ultrasonido; sin embargo, existen numerosas limitaciones con respecto a los métodos Doppler para el análisis del flujo sanguíneo. Por ejemplo, una limitación del Doppler color es la dependencia del ángulo entre el haz y el vaso (ángulo haz-vaso): por lo tanto, un vaso curvo contendrá áreas sin flujo.

 

El método B-flow, una técnica no Doppler desarrollada en la década de 2000, permite la visualización directa y en tiempo real de los ecos del flujo sanguíneo y puede utilizarse como ayuda diagnóstica, abordando algunos problemas del Doppler color.

 

Por su parte, la ecografía con contraste (CEUS) es otra herramienta valiosa para estudiar la vascularización. El agente de contraste de segunda generación utilizado es una solución que consiste en microburbujas llenas de gas de hexafluoruro de azufre, detectable por ultrasonido y, cuando se inyecta en el torrente sanguíneo, tiene una localización exclusivamente vascular. Esta técnica permite la evaluación de vasos más delgados (40 μm) en comparación con Doppler y B-flow, y es útil para confirmar la ausencia de vascularización.

 

También permite caracterizar la vascularización de la lesión. La CEUS se puede administrar de forma segura sin la necesidad de investigar la función renal previamente, ya que se excreta por vía respiratoria y no contiene yodo.

 

Métodos ecográficos para evaluar masas subcutáneas en perros

 

En este sentido, un trabajo internacional reciente ha querido comparar diferentes técnicas de diagnóstico por imagen, en particular la ecografía B-flow y la CEUS, para identificar el método más útil para distinguir lesiones malignas de benignas en el tejido subcutáneo. Hasta la fecha, según el conocimiento de los autores, ningún estudio en medicina veterinaria ha investigado la vascularización de las lesiones subcutáneas utilizando la ecografía B-flow y la CEUS, comparando estas dos técnicas. Este estudio plantea la hipótesis de que ciertos patrones vasculares pueden ayudar en la clasificación de las neoplasias subcutáneas, en particular para distinguir si una neoplasia es benigna o maligna. El segundo objetivo del estudio es evaluar la concordancia entre las dos modalidades de diagnóstico por imagen, y plantear la hipótesis de que la ecografía B-flow lograría resultados similares en comparación con la CEUS.

 

La vascularización de las lesiones resaltadas mediante B-flow y CEUS se clasificó en cinco patrones: P1, ausencia de captación de contraste; P2, realce solo en el área periférica de la lesión; P3, delgado (<2 mm) y pocos vasos (<5/campo); P4, más grueso (>2 mm) y más numerosos vasos (>5/campo); P5 realce con un aspecto reticular y bandas gruesas y delgadas en su interior. Los patrones resaltados con B-flow y CEUS se compararon con un diagnóstico histológico de lesiones subcutáneas. Se incluyeron un total de 24 perros y 30 nódulos subcutáneos, que se dividieron en tres grupos: 3 no neoplásicos, 16 tumores benignos y 11 tumores malignos.

 

Mediante ecografía en modo B, 23 lesiones subcutáneas tenían forma ovoide (9 lipomas, 4 mastocitomas, 3 hemangiomas, 3 sarcomas de partes blandas, 3 granulomas inflamatorios, 1 adenocarcinoma de glándula apocrina), 3 eran irregulares (3 sarcomas de partes blandas) y 4 eran redondas (4 lipomas). Los márgenes estaban bien definidos en 17 lesiones, mientras que en 13 estaban mal definidos. De las 17 lesiones bien definidas con márgenes: 6 eran lipomas, 4 mastocitomas, 3 sarcomas de partes blandas, 3 hemangiomas y 1 granuloma inflamatorio.

 

En la evaluación del B-flow, se detectaron los cinco patrones. En 14 perros, se encontró un patrón P1; en 2 perros, un patrón P2; en 5 perros, un patrón P3; en 5 perros, un patrón P4; y en 4 perros, un patrón P5. Por su parte, tras la administración del medio de contraste, la evaluación cualitativa del método CEUS reveló los siguientes patrones: en 11 perros se detectó el patrón P1; en 2 perros el P2; en 8 perros el P3; en 5 perros el P4; y en 4 perros el P5.

 

Una valiosa ayuda

 

Ante esos hallazgos, comentan que “el uso de CEUS y B-flow en la evaluación de masas subcutáneas y lesiones nodulares puede ser una valiosa ayuda para diferenciar entre tumores benignos y malignos, ya que los resultados de este estudio han permitido asociar los patrones detectados con malignidad. Sin embargo, esto no elimina la necesidad de un examen histológico”.

 

En el estudio, la mayoría de las neoplasias benignas mostraron una ausencia de vascularización. En algunos tumores benignos se detectó una ligera vascularización, tanto periférica como intralesional, “pero siempre con un pequeño número de vasos”. Por el contrario, las neoplasias malignas mostraron en su mayoría una vascularización moderada con señales tanto intralesionales como periféricas, y en 3 casos, la vascularización fue intensa. Por ejemplo, “los sarcomas de tejidos blandos mostraron una vascularización moderada a intensa, con múltiples vasos periféricos e intralesionales, mientras que los tumores de mastocitos mostraron una vascularización moderada o leve”.

 

A modo de conclusión, comentan que, aunque la ecografía es útil, no cumple un papel primordial en el diagnóstico de lesiones subcutáneas. Sin embargo, “es eficaz para la evaluación en tiempo real de la vascularización de las lesiones subcutáneas como herramienta complementaria”. Esto puede ayudar a “distinguir entre neoplasias benignas y malignas, proporcionando una visión general antes del diagnóstico histológico”.

 

Determinar si es operable

 

Una vez realizado el diagnóstico del tipo de neoplasia, se debe determinar si es operable, valorar su grado de malignidad y su potencial metastásico. Pero no solo hay que considerar las características del tumor, se debe tener en cuenta los factores individuales del animal, incluida la evaluación de los riesgos anestésicos.

 

Concretamente, en el caso de los mastocitomas, es indispensable realizar una valoración de la ubicación. Si bien es cierto que la cirugía, o la combinación de cirugía y radioterapia, han mostrado la mejor tasa de control para tumores localizados, estas opciones no siempre son las más adecuadas, especialmente cuando el tumor se encuentra en áreas que son complicadas de tratar, como por ejemplo las articulaciones de las extremidades, los párpados o los genitales.

 

Así, gracias a la colaboración de la empresa de salud animal Virbac con QBiotics, llegó al mercado Stelfonta®, especialmente adecuado para estos casos en que la cirugía es complicada y arriesgada para el animal, ofreciendo al veterinario nuevas opciones de tratamiento. El producto se administra en forma de inyección intratumoral, y está indicado para la eliminación de mastocitomas cutáneos irresecables y no metastásicos en cualquier localización y subcutáneos no resecables y no metastásicos en el codo o en el corvejón o distales a ellos. Generalmente, los perros sometidos a este tratamiento no requieren sedación o anestesia, lo cual es una ventaja y permite su uso en animales de mayor riesgo, como perros mayores y razas braquicéfalas.

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