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Aislados de Brucella zoonótica en delfines varados en la desembocadura del Tajo

Aislados de Brucella zoonótica en delfines varados en la desembocadura del Tajo

Instan a evaluar los riesgos potenciales que plantean para las poblaciones de mamíferos marinos, las instalaciones de acuicultura y la salud pública
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De los 59 mamíferos marinos examinados, B. ceti se aisló en tres delfines comunes.

Las infecciones por Brucella en mamíferos terrestres han sido reconocidas desde hace mucho tiempo y ampliamente investigadas; sin embargo, fue solo durante los últimos años del siglo XX que se hicieron los primeros informes sobre especies de Brucella de animales que viven en el ambiente marino, lo que llevó más tarde a la inclusión de dos nuevas especies en el género: Brucella ceti y Brucella pinnipedialis. Los primeros informes sobre aislamientos de Brucella sp. de mamíferos marinos fueron de focas comunes salvajes, una marsopa común y un delfín común en Escocia, y un delfín mular cautivo en los EE. UU.

 

Las infecciones por B. ceti se han descrito con frecuencia en diferentes especies de delfines de los océanos Atlántico y Pacífico, así como del mar Mediterráneo, y se han reconocido como un problema de salud significativo para las poblaciones de cetáceos. Estos informes han ampliado significativamente el rango de especies hospedadoras que se sabe que están afectadas. Además, han extendido el área en la que se sabe que ocurre la infección, hasta el punto en que, si se incluyen pruebas serológicas, parece probable que la infección por Brucella entre los mamíferos marinos tenga una presencia global.

 

En los delfines, las infecciones por B. ceti pueden ser un diagnóstico difícil, ya que los signos clínicos no son específicos y dependen del órgano o sistema afectado. Esta infección generalmente se asocia con meningoencefalomielitis, inflamación del tracto reproductivo (orquitis, endometritis, placentitis, endometritis), mastitis, aborto, discoespondilitis, abscesos subcutáneos y una amplia gama de otras condiciones patológicas como neumonía, miocarditis, pericarditis, osteoartritis, necrosis hepática, esplénica y de los ganglios linfáticos, junto con infiltración de macrófagos en el hígado y el bazo.

 

La neurobrucelosis representa una causa común de varamiento de cetáceos y se asocia con desorientación, natación lateral descoordinada, alteraciones de la flotabilidad y muerte.

 

En este sentido, hay varios informes sobre el aislamiento de B. ceti en las costas mediterráneas italianas y españolas de delfines listados y mulares. Además, una revisión reciente destaca la presencia de infecciones por B. ceti y B. pinnipedialis en diferentes especies de mamíferos marinos en regiones europeas.

 

Brucella zoonótica en delfines varados en la desembocadura del Tajo

 

La infección por Brucella en las poblaciones de mamíferos marinos no solo ofrece información valiosa sobre la prevalencia y distribución del patógeno, sino que también sirve para orientar las estrategias de intervención dirigidas a mitigar su propagación. 

 

En un estudio reciente se investigó la infección por Brucella en mamíferos marinos varados en la región de Lisboa y el valle del Tajo (Portugal) para determinar las tasas de prevalencia, la identificación de especies, las relaciones filogenéticas y el análisis genómico comparativo. 

 

Los autores consideran que identificar a B. ceti como el agente causal de la enfermedad y realizar evaluaciones de riesgo integrales son pasos fundamentales para desarrollar protocolos de bioseguridad efectivos

 

Brucella ceti aislado en tres delfines

 

De los 59 mamíferos marinos examinados, B. ceti se aisló en tres delfines comunes (5,1 %), una tasa de prevalencia consistente con estudios previos de otras costas. La detección basada en PCR indicó una tasa de infección más alta (23,7 %), lo que sugiere una subestimación de la prevalencia de la infección por B. ceti en esta población. 

 

La tipificación de secuencias y el análisis revelaron perfiles genéticos distintos y relaciones estrechas con cepas de B. ceti del Atlántico, lo que respalda la hipótesis de linajes específicos adaptados al hospedador en delfines. Los genes de virulencia, incluidos los de interacción con el hospedador y supervivencia intracelular, fueron consistentes en todos los aislamientos, lo que destaca el potencial patógeno. Además, también se identificaron genes de resistencia a los antimicrobianos (RAM).

 

A su vez, se realizaron investigaciones post mortem en los animales varados, pero solo se incluyeron hallazgos macroscópicos ya que el análisis histopatológico no estaba disponible. Los hallazgos clave en todos los casos destacados por los autores son edema pulmonar frecuente, anormalidades del bazo (p. ej., hiperplasia, hemorragia) y parasitismo en varios órganos, lo que indica impactos sistémicos comunes independientemente de la causa de muerte.

 

Ante estos hallazgos, comentaron que la demostración de la existencia este agente zoonótico en delfines por primera vez en Portugal destaca la necesidad de realizar más estudios con una cobertura geográfica mayor para evaluar la prevalencia de la infección en aguas portuguesas. “Estos hallazgos arrojan luz sobre la aparición y las características de la infección por B. ceti en delfines y enfatizan la necesidad de una vigilancia continua y métodos de diagnóstico avanzados para comprender y gestionar mejor las infecciones por Brucella en mamíferos marinos”. La investigación continua sobre la infección por B. ceti es crucial para comprender mejor su dinámica de transmisión, la gama de hospedadores y su impacto en las poblaciones de cetáceos en el mar Atlántico. Además, es necesario “desarrollar estrategias de gestión sostenibles para mitigar la propagación de esta infección y preservar la salud de los cetáceos afectados”.

 

Riesgos para las poblaciones de mamíferos marinos y la salud pública

 

A este respecto, añaden que al caracterizar los factores de virulencia, los perfiles de resistencia a los antibióticos y las rutas de transmisión de B. ceti, los investigadores “pueden evaluar los riesgos potenciales que plantean para las poblaciones de mamíferos marinos, las instalaciones de acuicultura y la salud pública”. 

 

Las infecciones por B. ceti en mamíferos marinos, lamentan, pueden representar una preocupación para los esfuerzos de conservación marina, ya que “el aumento de la prevalencia del patógeno podría interferir con la abundancia de la población, al inducir altas tasas de mortalidad, reducir el éxito reproductivo o aumentar sinérgicamente la patogenicidad de otras enfermedades”.

 

A modo de conclusión, consideran que “estos hallazgos subrayan la necesidad de realizar más investigaciones y vigilancia para comprender la transmisión de B. ceti, la gama de hospedadores y los impactos en los cetáceos del Atlántico, así como para desarrollar estrategias de diagnóstico y gestión eficaces para mitigar los riesgos de infección en entornos marinos”.

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