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Describen por primera vez un parvovirus asociado al gato como causante de muerte en un lince ibérico

Describen por primera vez un parvovirus asociado al gato como causante de muerte en un lince ibérico

Consideran que se deben realizar cribados para prevenir y monitorear la posible transmisión cruzada desde gatos domésticos u otras especies salvajes
Lince ibérico
La enfermedad clínica nunca ha sido documentada en esta especie.

El lince ibérico (Lynx pardinus) es una de las especies de felinos más amenazadas del mundo. Actualmente está clasificada como «vulnerable» por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Tras 20 años de implementación de diversos programas in situ y ex situ, en 2023 se alcanzó una población de 2021 individuos en la Península Ibérica, ubicada principalmente en las regiones del suroeste de España (Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura).

 

Las razones de la dramática situación en la que se encuentra el lince ibérico son varias, entre ellas la drástica disminución de la población de conejos, principal fuente de alimento de los linces, las colisiones con vehículos y las enfermedades infecciosas. Entre 2003 y 2011, enfermedades infecciosas como la pasteurelosis, la tuberculosis, el virus de la leucemia felina y las infecciones por parvovirus felino, entre otras, fueron reportadas como la causa del 38,5 % de las muertes registradas de linces en la región de Andalucía. Estudios más recientes también informaron de la detección del virus de la leucemia felina, el coronavirus felino, el calicivirus felino y el parvovirus felino en el lince ibérico de la región de Extremadura.

 

Se ha descrito que el lince ibérico presenta una falta de inmunidad adquirida e innata e inmunocompetencia, posiblemente debido a la endogamia. La susceptibilidad se ve potenciada al compartir el hábitat con otras especies de carnívoros, que pueden albergar patógenos pero que pueden pasar desapercibidos en la gestión del área. En consecuencia, las enfermedades infecciosas pueden suponer un grave riesgo para la conservación del lince. Dado que el parvovirus felino representa una amenaza para el lince ibérico, se realizan pruebas de cribado de forma rutinaria.

 

La infección por parvovirus, que puede afectar a diferentes especies, suele ser aguda y frecuentemente mortal. En gatos, la infección por parvovirus felino (FPV) causa panleucopenia felina (FPL), una enfermedad altamente contagiosa caracterizada por enteritis aguda grave, deshidratación y sepsis debido a la depleción linfoide y pancitopenia, que puede ser mortal. Los parvovirus se transmiten por vía fecal-oral y se propagan a través del contacto con las heces y fluidos corporales de animales infectados y fómites. El tiempo de incubación hasta la aparición de los signos clínicos suele ser de dos a diez días.

 

Tanto el FPV como su pariente cercano, el parvovirus canino (CPV), pertenecen al género Protoparvovirus. El FPV y el CPV exhiben una homología genómica del 98 %.

 

Los veterinarios suelen sospechar una enfermedad basándose en los signos clínicos, pero se recomienda la confirmación mediante pruebas de laboratorio, de las que la PCR, tanto de punto final o convencional (PCR) como cuantitativa o en tiempo real (qPCR), se considera definitiva.

 

Los parvovirus tienen un amplio espectro de hospedadores. La infección por FPV ocurre en todo el mundo y todos los miembros de la familia Felidae son probablemente susceptibles a la infección con este virus. 

 

En enero de 2023, en Castilla-La Mancha, tres semanas después de ser trasladado desde una finca de caza con fines de repoblación, se observó que un lince subadulto presentaba mala condición física, anorexia, diarrea y debilidad muscular. Por consiguiente, se le realizó un examen veterinario en el centro de recuperación de fauna silvestre “El Chaparrillo” en Castilla-La Mancha. A pesar de los intentos de estabilización, el animal falleció cuatro días después. Se realizó una qPCR comercial para el diagnóstico de parvovirus felino, con resultado positivo. 

 

Describen por primera vez un parvovirus asociado al gato como causante de muerte en un lince ibérico

 

Así, los veterinarios de la Universidad Complutense de Madrid, Almudena Campoy, Esperanza Gómez-Lucía, Tania García, Sonia Olmeda, Sergio Fandiño y Ana Doménech, junto a Elena Crespo, del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre “El Chaparrillo”, y Félix Valcárcel, del INIA-CSIC, han realizado un trabajo para describir, por primera vez, la secuencia completa del genoma de un parvovirus de un lince ibérico de la zona sur de la meseta española, que podría estar asociada con su causa de muerte. Ante la posibilidad de que se hubiera infectado a partir de animales domésticos simpátricos y para determinar si esta secuencia estaba relacionada con otros parvovirus circulantes en España, también se secuenció la secuencia parvoviral de un gato y un perro del centro de España (aunque no exactamente de la misma zona que el lince). Las tres secuencias se asignaron a la especie Protoparvovirus carnivoran1. Según la secuencia de aminoácidos de VP2, el parvovirus detectado en el lince se tipificó como parvovirus felino.

 

El lince enfermo fue capturado y se mantuvo en una instalación de cuarentena apropiada para su especie durante tres semanas, tras lo cual desarrolló una enfermedad aguda, que incluyó diarrea grave, anorexia y deshidratación. A pesar de los intentos de estabilización (administración de líquidos, terapia antibiótica y analgesia), falleció cuatro días después, y se realizó una necropsia completa. Se tomaron muestras para análisis histopatológico, donde se procesaron siguiendo los procedimientos estándar. 

 

Por otro lado, los autores realizaron un muestro de la zona. El conjunto de muestras incluyó n = 51 muestras de heces; n = 15 hisopos rectales y n = 15 muestras de suero de linces ibéricos vivos; y n = 12 muestras de heces de perros, que estaban clínicamente sanos, de la misma finca de caza que los linces. Los 15 linces ibéricos fueron capturados para una inspección sanitaria y liberados después.

 

Positivo para parvovirus mediante una prueba de inmunocromatografía

 

Para determinar las similitudes con otras cepas de parvovirus que circulan en España, también se analizaron las heces de un gato (LG15) y un perro (LG151) con diarrea, ambos de Madrid. Se confirmó que dieron positivo para parvovirus mediante una prueba de inmunocromatografía en la clínica y se utilizaron como controles positivos.

 

La secuencia de nucleótidos, de 4589 nt de longitud, fue la más próxima a la aislada de un tejón euroasiático en Italia, pero también mostró una gran homología con otras de gatos y otros carnívoros aislados en España e Italia, “incluyendo la de un gato secuenciado por nosotros para dilucidar el origen de la infección, que no ha sido esclarecido”, comentaron. Concretamente, las secuencias del lince y del gato mostraron un alto grado de similitud.

 

Una amenaza potencial para las poblaciones de lince ibérico

 

Aunque la infección por FPV o la exposición al virus ha sido descrita previamente en el lince ibérico por otros autores, “hasta donde sabemos, la enfermedad clínica nunca ha sido documentada en esta especie”. Así, “basándonos en el estado de salud del lince al momento del ingreso y el tiempo que tardó en desarrollar la enfermedad, nuestra hipótesis sobre el caso descrito es que presentó una infección subclínica por FPV, que se manifestó al ser sometido a estrés”. No obstante, explican que se necesitan más estudios, incluyendo serología para determinar exposiciones previas al virus y las localizaciones corporales donde el virus podría persistir debido a su resistencia, “para determinar la patogenicidad del FPV en el lince ibérico y prevenir su propagación, que pondría en mayor peligro la supervivencia de la especie”.

 

Para concluir, añaden que la ingenuidad del sistema inmune del lince a los parvovirus debido al escaso contacto con estos patógenos, como lo demuestran los análisis serológicos, “convierte a estos virus en una amenaza potencial para las poblaciones de lince ibérico”. Dado que este virus puede causar una alta mortalidad en el lince ibérico, “se deben realizar cribados periódicos en estos animales para prevenir y monitorear la posible transmisión cruzada desde gatos domésticos u otras especies salvajes”.

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