El virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (CCHFV por sus siglas en inglés) es un patógeno transmitido por garrapatas que comprende siete serogrupos y un total de 34 virus conocidos, que están asociados con enfermedades graves que afectan tanto a los seres humanos como a los animales domésticos y salvajes. En concreto, se sabe que el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo causa graves brotes de fiebre hemorrágica vírica, con una tasa de letalidad de hasta el 40 %.
Desde su primera detección en Crimea en 1944, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo ha aumentado su incidencia y distribución geográfica en todo el mundo, y actualmente es una de las enfermedades víricas humanas que mayor preocupación suscita para la Organización Mundial de la Salud (OMS) debido a su elevada mortalidad, la ausencia de vacunas eficaces, su capacidad de transmisión de persona a persona y la enorme capacidad de mutación de los virus que la causan.
En 2019, la OMS publicó un borrador avanzado de una hoja de ruta de investigación y desarrollo para la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo que priorizaba el desarrollo y despliegue de las contramedidas médicas más necesarias para los países afectados por la enfermedad. Ahora, un grupo de trabajo de 20 expertos globales, entre los que se encuentra el Dr. José de la Fuente, del Grupo de Investigación en Salud y Biotecnología (SaBio) del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), ha actualizado estas prioridades, incluida la revisión de los objetivos estratégicos, los hitos y los plazos para la implementación de las contramedidas, con el fin de incluir en esta hoja de ruta los avances científicos producidos en el campo de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo desde 2019, incluida la identificación de anticuerpos con potencial terapéutico y la progresión de cuatro vacunas candidatas a través de ensayos clínicos de fase 1.
La hoja de ruta actualizada de la Organización Mundial de la Salud para frenar el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo destaca la necesidad de adoptar un enfoque de Una Salud para gestionarla, que incluya desde una vigilancia intersectorial integrada hasta intervenciones novedosas dirigidas a las garrapatas y sus huéspedes vertebrados para reducir su transmisión a los seres humanos. Las vacunas para el control del virus y las garrapatas, como medidas de acción integradas con otras intervenciones, desempeñan un papel esencial.
El grupo de expertos que produjo esta actualización señala que la visión general de diagnósticos rápidos y terapias específicas para 2028, seguida de opciones para limitar la transmisión del virus de la CCHFV y controlar la enfermedad para 2030, es deliberadamente ambiciosa y solo se logrará mediante una acción internacional coordinada de los países afectados, con la participación de financiadores, científicos, desarrolladores de productos, fabricantes, reguladores, autoridades nacionales y formuladores de políticas.