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Un estudio revela un gen de la obesidad en perros que es relevante para estudios sobre obesidad humana

Un estudio revela un gen de la obesidad en perros que es relevante para estudios sobre obesidad humana

Los perros portadores de la variante genética más asociada con la obesidad, DENND1B, tendrían alrededor de un 8 % más de grasa corporal que los que no la tienen
Labrador retriever
Alrededor del 40-60 % de los perros domésticos tienen sobrepeso u obesidad.

Una nueva investigación ha identificado, en una muestra de perros labradores británicos, múltiples genes asociados con la obesidad canina, así como con la obesidad en humanos.

 

En este sentido, la doctora y coautora del estudio, Natalie Wallis, explica que “la base genética de la obesidad se pasa por alto, a menudo, debido a los factores ambientales que también intervienen”. Sin embargo, “sabemos que la obesidad es una enfermedad altamente hereditaria en las personas, y nuestro estudio demuestra que lo mismo sucede en los perros”, afirma la doctora. 

 

El gen que se ha encontrado en este estudio, y que está más fuertemente asociado con la obesidad en los labradores, se llama DENND1B. Cabe destacar que los humanos también son portadores del gen DENND1B y, además, los investigadores descubrieron que este gen también está vinculado con la obesidad en las personas. 

 

En este sentido, DENND1B afecta directamente a una vía cerebral responsable de regular el equilibrio energético y el apetito en el cuerpo, llamada vía leptina-melanocortina

 

Un gen que afecta a la obesidad canina y humana

 

Para el estudio, se mapearon directamente otros cuatro genes adicionales, asociados con la obesidad canina, en genes humanos, pero estos parecen ejercer un efecto menor en la obesidad que DENND1B. "Estos genes no son objetivos obvios inmediatos para los medicamentos para la pérdida de peso, porque controlan muchos otros procesos biológicos clave en el cuerpo con los que no se debe interferir. Sin embargo, los resultados enfatizan la importancia de las vías cerebrales fundamentales en el control del apetito y el peso corporal", comenta a su vez la doctora Alyce McClellan, también coautora principal del informe.

 

Por otra parte, los investigadores también midieron el comportamiento de los perros en relación con la comida. “Los perros con un alto riesgo genético de obesidad también tenían un mayor apetito, algo que también se observa en las personas con un alto riesgo genético de obesidad”, comenta Wallis. 

 

Además, el estudio descubrió que los dueños que controlaban estrictamente la dieta y el ejercicio de sus perros podían evitar, incluso, que aquellos perros con un alto riesgo genético desarrollaran obesidad, aunque requería más atención y esfuerzo. De manera similar, las personas con un alto riesgo genético de desarrollar obesidad son más propensas a ganar peso, pero no necesariamente se volverán obesas si son capaces de seguir una dieta estricta y un régimen de ejercicio. 

 

Al igual que con la obesidad humana, ningún gen único determinó si los perros eran propensos a la obesidad. Más bien, el efecto neto de múltiples variantes genéticas determinó si los perros tenían un riesgo alto o bajo.

 

La doctora Natalie Wallis añade que “curiosamente, nuestra investigación demuestra que la diferencia en el riesgo de obesidad entre los labradores de diferentes colores de pelaje se debe, al menos en parte, a la genética”. En este sentido, “los labradores retriever chocolate son genéticamente más susceptibles a la obesidad, en comparación con los labradores con diferentes colores de pelaje. Creo que esto será muy revelador para los dueños de perros”.

 

El problema de la obesidad canina

 

La actual epidemia de obesidad humana se refleja también en una epidemia de obesidad en perros, pues alrededor del 40-60 % de los perros domésticos tienen sobrepeso u obesidad, lo que puede provocar una variedad de problemas de salud.

 

En este marco, los perros son un buen modelo para estudiar la obesidad humana: desarrollan la obesidad a través de influencias ambientales similares a las de los humanos y, debido a que los perros de cualquier raza dada tienen un alto grado de similitud genética, sus genes se pueden vincular más fácilmente a la enfermedad.

 

Mayor influjo de DENND1B

 

Para obtener sus resultados, los investigadores reclutaron a propietarios con perros domésticos en los que midieron la grasa corporal, puntuaron la "glotonería" y tomaron una muestra de saliva para el ADN. Posteriormente, analizaron la genética de cada perro. 

 

Al comparar el estado de obesidad del perro con su ADN, pudieron identificar los genes vinculados a la obesidad canina. Los perros portadores de la variante genética más asociada con la obesidad, DENND1B, tenían alrededor de un 8 % más de grasa corporal que los que no la tenían

 

“Estudiar a los perros nos mostró algo realmente poderoso: los dueños de perros delgados no son moralmente superiores. Lo mismo sucede con las personas delgadas. Si tienes un alto riesgo genético de obesidad, cuando hay mucha comida disponible eres propenso a comer en exceso y ganar peso, a menos que hagas un gran esfuerzo para no hacerlo”, explica la doctora Eleanor Raffan, quien ha dirigido este estudio

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