La viróloga Kylene Kehn-Hall ha recibido el Premio Zoetis 2024 a la Excelencia en Investigación Veterinaria, un reconocimiento que, según como define la galardonada, "trata de hacer avanzar la ciencia que importa".
"El premio me impulsó a reflexionar sobre cómo nuestro trabajo impacta en la medicina veterinaria", señala Kehn-Hall, profesora de virología en la Facultad de Medicina Veterinaria de Virginia-Maryland. "Mientras nos centramos en la ciencia básica, estamos sentando las bases para los tratamientos y las vacunas del mañana", destaca.
El Premio Zoetis a la Excelencia en Investigación Veterinaria reconoce anualmente a un investigador destacado en cada facultad de Veterinaria de Estados Unidos que haya contribuido significativamente a la medicina veterinaria. El premio tiene como objetivo fomentar la investigación innovadora que haga avanzar la posición científica de la profesión veterinaria, tal y como destaca Zoetis.
El laboratorio de Kehn-Hall está revolucionando el estudio de virus peligrosos. Haciendo uso de la inteligencia artificial, pretenden desvelar los secretos de los virus de la fiebre hemorrágica, empezando por el virus de la fiebre del Valle del Rift, una enfermedad que amenaza tanto a la salud del ganado como a la humana.
Asimismo, los recientes avances de este laboratorio están demostrando su impacto. La estudiante de doctorado Kaylee Petraccione dirigió una investigación pionera sobre cómo interactúan los virus con las células huésped, publicando hallazgos que podrían cambiar nuestra comprensión de las enfermedades virales.
Mientras tanto, el equipo está descubriendo nuevos usos potenciales para los medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) existentes, una estrategia que podría reducir el tiempo de desarrollo del tratamiento en una década. "Cuando trabajamos con medicamentos aprobados por la FDA, nos basamos en años de investigación establecida", comenta Kehn-Hall. "Ya sabemos que son seguros en ciertas dosis y entendemos cómo funcionan en el cuerpo", agrega.
Detrás de cada descubrimiento se encuentra un equipo dedicado de jóvenes científicos. El laboratorio de Kehn-Hall cuenta con siete estudiantes de doctorado, incluido uno que está completando una residencia en patología veterinaria, además de un investigador de pregrado, dos técnicos y dos profesores asistentes de investigación. "La tutoría es el corazón de lo que hacemos", explica la viróloga. "Ver a los estudiantes convertirse en investigadores capacitados, verlos hacer descubrimientos que podrían cambiar vidas, eso es lo que impulsa a nuestro laboratorio hacia adelante", añade.
Además, un proyecto actual de este laboratorio podría transformar la forma en que tratamos las afecciones neurológicas inducidas por virus. Asimismo, la última investigación del laboratorio se centra en el virus de la encefalitis equina venezolana, un patógeno que afecta tanto a los animales como a los humanos.
El trabajo pionero del equipo, dirigido por Morgen VanderGiessen, estudiante de doctorado, y Caitlin Woodson, profesora adjunta de investigación, y en colaboración con Michelle Theus y Hehuang Xie, del Departamento de Ciencias Biomédicas y Patología, está avanzando en nuestra comprensión de los impactos neurológicos a largo plazo mientras se desarrollan tratamientos protectores.
"Estamos mirando más allá de la supervivencia básica", recalca Kehn-Hall. "Nuestro objetivo es desarrollar tratamientos que protejan contra las complicaciones neurológicas a largo plazo y mejoren la calidad de vida de las personas afectadas por estos virus", remata la profesora.
Para Kehn-Hall, el premio Zoetis valida el enfoque colaborativo de su equipo. "Este reconocimiento eleva el trabajo de todo nuestro laboratorio", pues "demuestra que nuestra investigación es importante, no solo para la comunidad científica, sino para el futuro de la medicina veterinaria y humana".